
Mi
historia comienza hace aproximadamente 50 años, cuando
teniendo yo 18 años entré casualmente a la casa
de un torcedor de puros cubano quien laboraba en ella fabricando
para algunos clientes locales una cantidad minima de puros, encontrandome
yo sin empleo, se ofreció a enseñarme el arte de
la elaboración de un puro y digo arte porque en ese momento
me di cuenta que realmente se llega a amar este trabajo para el
cual se necesita tener mucha capacidad de entrega para aprender
éste oficio que tal vez no sea de los mejor pagados pero
que para mí se convirtió en un reto, diariamente
me dirigia a ese lugar a tratar de hacer la tripa, misma
que me costó bastante esfuerzo, y muchos días
pensaba en dejar ese trabajo en el cual ganaba muy poco e irme
a trabajar donde con menos esfuerzo, menos horas y más
ganancia podría sacar un mayor beneficio.
En menos de 1 mes comenzé a elaborar mis 75 tripas, despues
vino la envoltura en el Sumatra y así todos los pasos que
se necesitan para conocer el Tabaco.
Más adelante me fui a trabajar a la Fabrica la Rosita
donde ya de lleno me dedique a la elaboración de puros
en la cual trabajé durante aproximadamente 8 años;
más adelante ya con la experiencia necesaria me fuí
de la Fabrica y comenzé a trabajar por mi cuenta en mi
casa donde comenzé con un solo cliente mismo que me contacto
a 8 clientes más, en ese lugar laboré sola y yo
misma compraba unos cuantos kilos de tabaco y de Sumatra y los
preparaba para su elaboracíon, después de 6 años
me pasé a una vivienda más grande donde ya teniendo
más clientes pues ellos mismos fueron regalando puros ,
me hice de una cartera mayor por lo que invité a algunas
amigas y amigos que conocí en la Rosita para que trabajaran
conmigo, comenzé con 2 de ellas y termine cón 9
personas, eramos como una familia y se reflejaba en el ambiente,
por lo que nuestros puros "IRENE" fueron adquiriendo fama de bién
elaborados con muy buen sabor.
Años después fui fincando el taller,
secaderos, bodega en donde actualmente nos encontramos. A éste
lugar llegué en 1978 y fui necesitando mayor personal,
así subí a 14 empleados mismos que hasta la fecha
siguen laborando con nosotros, hasta ahora cuento con una cartera
bastante amplia Gracias a Dios.
Me dio tiempo de enseñarle a mi nieto los conocimientos
principales para que él, cuando tuviera edad y las bases
necesarias para saber lo que yo no pude por falta de preparación
y tiempo; abriera mercado con la seguridad que todo saldría
mejor de lo que lo pude haber hecho yo.
Hoy despés de 48 años si me preguntaran si fue mejor
un oficio que una carrera, sin pensarlo diría: "Que
no pude haber encontrado mejor modo de ganarme felizmente la vida".
Gracias a todos ustedes mis Clientes que me han brindado su preferencia
y que hoy me han permitido sentirme feliz con mi oficio.
Irene Venegas Arroyo |